domingo, 31 de mayo de 2015

Sentimientos... ¿Artificiales? Capítulo 2



Ella estaba de espaldas, recostada en el pasto sosteniéndose sobre sus codos con un libro debajo, leyendo. Sara le estaba observando desde lejos. Una extraña neblina le cubría el rostro, pero sabía que era hermosa. Intentó acercarse pero entre más caminaba en su dirección la distancia se hacía mayor, como una liga que se estira. Comenzó a correr desesperada por alcanzarla, pero ella jamás volteó a verle…
¡Ring! ¡Ring!
—Mmmm que… —se removió en la cama sobresaltada por el ruido repentino.
Comenzó a sonar una canción tranquila, pero poco a poco fue aumentando de volumen y cambiando su ritmo por uno un poco más rápido. Gruñó con la intención de que lo que fuera ese sonido se callara, tratando de aferrarse al sueño que ya se había desvanecido.
—¡¿Quién?!
—Lo siento, no quería despertarte tan temprano, pero tu amiga está afuera del apartamento esperando —le respondió una voz suave y llena de culpa. Sara tardó unos segundos en reaccionar y recordar de donde provenía la voz que le estaba respondiendo de manera tan amable. Lucy.
—Oh cielos, lo lamento. Es sólo que todavía no me acostumbro
—Lo entiendo, ¿le digo que pase?
—Sí, por favor. Dile que me espere en la sala, ahorita salgo.
—Muy bien. Buenos días por cierto.
—Buenos días —dijo Sara mientras se levantaba de la cama. Se quitó la pijama y se puso un pants y una blusa holgada, de esas que usaba los fines de semana. Muy cómodas. En cuanto terminó salió a recibir su visita.
—¿Con quién estás desgraciada? Olvidaste que íbamos a salir hoy, ¿verdad? —le reclamó su amiga Laura.
—Cálmate mujer —fue a la cocina y preparó la cafetera—. Y no estoy con nadie.
—Anda, ¿tú crees que soy tonta, no? ¿Entonces de quien era la voz de la mujer que me dejó pasar?
Sara soltó una risita. Si para ella era difícil acostumbrarse a su amiga, le costaría más trabajo aceptarlo. Le hizo la seña para que le esperara un minuto y fue por el auricular y tomó la tableta de Lucy. Fue a la sala y se sentó enfrente de su amiga, puso el lente de la cámara frente a ella y se puso el auricular.
—Lucy, esta es mi amiga Laura. Laura, ella es Lucy.
—Hola Laura, es un gusto —sonó su dulce voz a través de el altavoz de Lucy.
—¿Disculpa? —su amiga estaba sorprendida y luego se rió—. Vale, ¿me estás jugando una broma, no?
—No, ella es Lucy, es quien te recibió.
—Ah, claro. ¿Es que hablas por teléfono y ella está en altavoz, no?
Sara entorno los ojos, esto iba a ser muy divertido.
—No, Lucy es un Sistema Operativo de “System IA”. ¿Has oído hablar de ellos? —Laura se sorprendió mucho y agarro la tableta.
—¿Es en serio? Sí oí de ellos, pero no presté atención. ¿En serio eres inteligente? —le preguntó a Lucy mientras la examinaba.
—Mmmm —soltó una risita disimulada antes de contestar. Esa risa le causó una especie de ternura a Sara—. Pues soy una “Inteligencia Artificial” —dijo recalcando la palabra inteligencia.
—¿Cómo funcionas? —preguntó Laura dejando de nuevo a Lucy en la mesa y mirándole con curiosidad. Lucy le explicó de nuevo todo lo que ya le había comentado a Sara la primera vez. Sin exasperarse y de manera amable ella le respondía todas sus dudas. Sara sólo la miraba, y aunque no tuviera cuerpo físico sentía que de verdad estaba ahí.
—Genial. Eres asombrosa —exclamó Laura finalmente, cuando su curiosidad quedó satisfecha.
—Gracias. Platicar con otras personas también es muy interesante.
—¿O sea que yo soy aburrida? —dijo Sara desde la cocina mientras servía el café.
—No, no quise decir eso. Me refiero que entre más platico con personas reales yo sigo aprendiendo y creo mis experiencias propias,
—Si claro, ya dile que soy más interesante que ella —se burló Laura y las tres se rieron. Sara se acerco y le dejó el café cerca.
—¿Y por qué no te compras el tuyo propio? —le retó Sara.
—No sería mala idea, ¿dónde lo compraste?
—En la plaza que está aquí cerca, podemos pasar antes de ir al cine si quieres. —contestó Sara mientras bebía de su café.
—Me parece perfecto. ¿Cuánto tiempo llevas con ella?
—Una semana nada más —le dijo Sara.
—No te preguntaba a ti, le hablaba a Lucy. —Lucy rio de nuevo y cada vez que lo hacía Sara sonreía también al oírla, era como música.
—Llevamos una semana de conocernos. Pero casi todo el tiempo estamos hablando por cosas del trabajo. Yo le ayudo a organizar prácticamente toda su vida. Todo lo hago por la red.
—Así es, me siento más tranquila ya que ella incluso me ayuda con muchas más cosas de las que yo esperaba.
—Explotadora —sentenció Laura mientras se terminaba su café.
En cuanto terminaron, Sara se volvió a cambiar por algo mucho más decente para salir y acompaño a su amiga para que comprara su S.O. A Laura le urgía tanto configurar su Asistente que en vez de pasara a ver la película como habían quedado, hizo que Sara le acompañara a su casa a hacer la instalación y posteriormente regresar al cine. Cuando llegaron a su casa Laura fue directo a su computadora e insertó el disco.
—¿Puedo ver como se realiza el proceso? —le dijo Lucy a Sara a través del auricular
—Claro, ve cómo nacen —dijo con una sonrisa y puso a Lucy de frente a la computadora.
Laura comenzó con el proceso de instalación y la recibieron justo como a Sara cuando inició el suyo.
—Buenas tardes, gracias por comprar “System IA”. Vamos a comenzar por hacerle unas preguntas básicas para personalizar su asistente.
—Fantástico —murmuró Laura.
—Reconociendo calidad del micrófono y cámara integrada de su computadora HP… —El círculo de carga apareció y se desvaneció en unos segundos—. Calidad perfecta. Proseguiremos con las preguntas. ¿Cuál es su nombre? 
—Laura. —Sara y Lucy observaban el proceso desde atrás.
—Laura, ¿deseas que tu asistente tenga voz femenina o masculina?
—Femenina, ni hay que preguntarlo —se rio.
—Es fascinante ver esto —dijo Lucy sólo para Sara, y ésta asintió olvidando que ella no podía verle.
—¿Así está bien? —la nueva voz de la asistente de Laura resultó ser un poco más suave que la de Lucy. Era coqueta y divertida. Parecía un poco mayor.
—¡Perfecta! —Laura casi saltaba en su silla emocionada.
—Pareces niña —le dijo Sara riéndose.
—Cállate tú, seguro estabas igual.
Las demás preguntas fueron distintas a las que le hicieron a Sara, pero el proceso fue el mismo. Con cada respuesta la pantalla cambiaba de color y el círculo de carga aparecía. Al finalizar su pantalla era de color lila, su color favorito.
—Es tu color favorito, ¿verdad? —le dijo su asistente.
—Esto da miedo —se rio y asintió—. Si, es mi color favorito. Ah, ¿tienes nombre o yo te puedo poner uno?
         —Tú puedes llamarme como gustes, sin embargo ya no sería mi personalidad, sino la tuya.
         Laura se sorprendió y volteó a ver a Sara.
         —¿Tú la llamaste Lucy? —Le preguntó, pero Sara negó.
         —Jamás se me pasó por la cabeza ponerle nombre como si fuese una mascota —sonrió.
         —Buen punto. —Se volvió hacia su computadora—. ¿Qué nombre tienes?
—Mmmm me gusta el nombre de Valeria, es lindo. ¿Te gusta?
—Me encanta —respondió Laura con una sonrisa. Sara le acercó la tableta que pertenecía a Valeria y se la enseño. —Mira, te presento a Sara mi amiga y a Lucy, su asistente.
—Mucho gusto chicas.
—Un gusto Valeria, fue interesante ver como se iba creando tu personalidad. Soy Lucy. ¿Podemos estar conectadas por medio del servidor, no?
—Creo que sí, intentémoslo.
—Bien, ya tienes a Valeria, ¿vamos al cine o qué? —suspiró Sara.
—Sí, sí. Vamos en lo que ellas se conectan.
Laura tomó a Valeria y se puso su auricular. Sara se guardo la tableta de Lucy en la bolsa y salieron de nuevo rumbo al cine. Caminando por la calle comenzaron a hablar entre ellas. Pasaron por la dulcería y se compraron palomitas y refrescos para entrar a la película. Cuando estaban esperando para entrar Lucy habló.
—¿Podemos ver esa película con ustedes?
—Sí, nos gustaría —animó Valeria.
—¿Cómo podrían verla? —miró Laura a Sara.
—La tableta trae una cámara, digamos que esos son sus ojos. Solamente habrá que tener cuidado para que no piensen que estamos pirateando la película. —Las cuatro se rieron.
Cuando entraron a la sala se sentaron hasta atrás y esperaron a que se apagaran las luces para acomodar a Valeria y a Lucy en el respaldo del asiento para que pudieran ver bien la pantalla.
—¿Ves bien? —le preguntó Sara a Lucy.
—Sí, esto es muy raro. Estoy muy emocionada.
—Es una nueva experiencia —completó Valeria. Sara también pudo oírla en su auricular ya que ahora estaban conectadas. Es como si estuvieran las dos juntas.
—Espero que disfruten su película —susurró Laura a nadie en particular en cuanto comenzó la película. Ella y Sara soltaron una risita al oír que de ambiente Valeria y Lucy tenían el ruido de palomitas siendo masticadas.
Esa fue su primera cita.


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