domingo, 24 de mayo de 2015

"Sentimientos... ¿Artificiales?" Capítulo 1

Esta historia está basada en la película "Her".
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Lucy era un sistema operativo con IA (inteligencia artificial), Sara le había conocido hace unos días a través de una conferencia donde exponían su uso y sus funciones. Al inicio estaba desconfiada porque ella no creía posible todavía que una maquina pudiese reemplazar la labor de un humano, pero muy pronto constató que se había equivocado. Ese día en cuanto llegó a su casa con el paquete de instalación de “System IA” que era el nombre de la marca del producto, lo abrió de inmediato, curiosa por comprobar por sí misma las funciones completas de ese asistente electrónico que había comprado.
Insertó en la computadora el disco de instalación y unos segundos después se abrió una ventana que ocupaba todo el espacio, era color blanco y un círculo de carga apareció. En cuanto el logotipo de la marca apareció, una voz mecánica le habló.
—Buenas noches, gracias por comprar “System IA”. Vamos a comenzar por hacerle unas preguntas básicas para personalizar su asistente.
—Muy bien.
—Reconociendo calidad del micrófono y cámara integrada de su computadora Dell… —El círculo de carga apareció y se quitó en unos segundos—. Calidad excelente. Proseguiremos con las preguntas. ¿Cuál es su nombre?  
—Sara.
—Sara, ¿deseas que tu asistente tenga voz femenina o masculina?
Lo pensó un poco, no iba a dejar que una voz masculina procedente quien sabe donde le mandara. Bastantes veces lo había hecho y todas sus relaciones habían salido mal. Además nunca se había podido imaginar a un chico como asistente o secretario… Se rió.
—Femenina –respondió. La pantalla cambió de color, se hizo de un tono rosa pálido.
—¿Así está bien? —Esta vez, la voz era femenina, suave pero hablaba con firmeza. Nada de timidez. Transmitía confianza y seguridad.
—Guau, si… Creo que está bien.
Las preguntas siguieron brotando de esa voz que ya no tenía nada de mecánica y con cada respuesta la pantalla cambiaba de color y de tono. Le preguntó acerca de sus gustos personales, hobbies, trabajo, amigos y familia. Era como si hubiese conocido a una nueva persona y se estuviese presentando. A cada minuto que pasaba Sara se sorprendía cada vez más, realmente parecía una persona, sólo que sin forma. Al finalizar el interrogatorio la pantalla era de color azul cielo.
—Es tu color favorito, ¿verdad?
—S…si —titubeó y enarcó una ceja. Eso le había dado algo de miedo.
—Es normal, no te asustes. En base a todo lo que me contaste yo puedo deducir tu situación actual. Puedo incluso deducir por tu tono de voz que estas algo sorprendida.
—No algo, bastante. ¿Cómo funcionas?
—Bueno, estoy programada por cientos de personas. Con sus experiencias, sentimientos y pensamientos. Tengo todo eso dentro, pero lo que me hace especial, lo que me hace ser única, es mi capacidad de aprender. Así como un ser humano trasciende cuando aprende cosas, yo lo hago también. Aunque de distinta forma. Mi ser no es físico, pero viaja a través del ciberespacio y todo lo que hay ahí, está a mi alcance. Esas son mis bases, las experiencias las tengo con la persona que me usa, en este caso eres tú Sara. Contigo voy a experimentar como es la vida en realidad y de eso voy a aprender.
—¿Tienes nombre?
—Sí, me llamo Lucy.
—Vaya, bueno Lucy. Mucho gusto. De verdad que va a ser un placer.
—Igualmente, para comenzar mi trabajo voy a echarle un vistazo a tu ordenador, ¿puedo?
—Claro… Yo, bueno. Voy a preparar la cena, ahorita regreso.
—Puedes llevarme contigo a todos lados. En el paquete de instalación hay una tableta portátil.
Revisó la cajita y vio que era cierto. Era una especie de mini tableta de unos 6x8 cm. El color era el mismo que en la pantalla del ordenador, azul cielo. Al reverso había un recuadro de 2x3 cm y apareció el nombre de “Lucy” en letras cursivas. Al parecer el reverso también era una pantalla, o al menos sólo ese recuadro. Y arriba se encontraba el lente de una cámara. La encendió y en la pequeña pantalla del frente aparecía una versión reducida de su ordenador y a Lucy familiarizándose con los archivos.
—Ahora puedes ir a preparar la cena y tenerme cerca, también hay un auricular, para que cuando estés en la calle no sea necesario sacar la tableta, puedes sólo oír mi voz.
—Genial —contestó sorprendida. Se puso el auricular y dejó a Lucy en la mesita. Mientras ella hacía su trabajo Sara preparaba la cena.
—Tienes muchas fotos, ¿te gustaría ser fotógrafa? —oyó que preguntaba a través del auricular.
—No, en realidad es un pasatiempo. Me gusta hacerlo a veces, o cuando veo una escena hermosa la capturo.
—Son muy buenas.
—Gracias.
Siguieron platicando de muchas cosas más, Lucy preguntaba acerca de cómo eran las cosas en realidad. Tenía muchas dudas.
—Bueno, ya es algo tarde. Debo dormir. —le dijo entre un bostezo.
—Claro, lo entiendo —respondió Lucy con algo de tristeza en su voz—. ¿A qué hora deseas que te despierte mañana?
—A las 7:00 am por favor.
—Bien. Buenas noches Sara, descansa.
—Buenas noches Lucy.
Sara se acostó en su cama y dejo a Lucy en el buro. Se quitó el auricular y se acurrucó entre sus cobijas. Comenzó a sonar una canción de piano con tono suave y eso le tranquilizó. Se durmió casi al instante.

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